Mediante la presentación
de proyectos en que se hubiera producido una colaboración
estimulante y fructífera, pretendíamos hacer un
llamamiento a los profesionales de la arquitectura sobre formas
alternativas de trabajo. La exposición encarna la premisa
de que la obra del arquitecto puede enriquecerse en su contacto
con el método y la producción del artista, que tiene
la posibilidad de verse menos sujeta a las limitaciones que a
menudo constriñen la materialización de una idea.
Asimismo, queríamos abrir otras vías para el trabajo
de los artistas contemporáneos, promover la presencia de
su obra en otros espacios, en contextos ajenos a aquellos a los
que habitualmente suele estar limitada, tales como galerías
y museos.
Partimos de la idea de que el arte en espacios públicos
establece una relación diferente con su público:
sirve al conjunto de la comunidad contribuyendo a desarrollar
la sensibilidad estética y crítica de sus miembros.
El arte en este tipo de contexto tiene un carácter democrático
en el sentido de que está abierto a todos, incluso a aquellos
a quienes no interesa. Si los museos son todavía hoy lugares
sacralizados y las galerías de arte se perciben también
como un territorio elitista, estableciendo ambas una frontera
entre la obra y el acceso de sus espectadores a ella, el arte
en lugares públicos desmantela esa frontera.
Al organizar esta muestra queríamos también dar
testimonio público del modelo de ciudad que queremos dejar
a nuestros hijos y expresar nuestra postura crítica ante
la política urbana en materia de arte en espacios públicos
implantada por las autoridades de la ciudad en la que está
situada la galería. Con la presentación de unas
prácticas alternativas pretendemos subrayar nuestra negativa
a ser cómplices de esa política.
Con todos estos criterios en mente, se seleccionaron para la
muestra estos cinco proyectos atendiendo una serie de factores.
En primer lugar deseábamos que fueran proyectos realizados,
que se tratara de proyectos manifiestamente posibles, no ideales.
En segundo lugar, nos parecía importante que los arquitectos
y artistas hubieran trabajado en un plano de igualdad. Es decir,
que el proyecto fuera resultado de una autoría compartida,
el encuentro de dos disciplinas que en el proceso se ven forzadas
a sacrificar su visión, su manera de hacer propia, los
límites mismos que la definen, para llegar a un consenso.
El hecho de que la selección mostrara la riqueza y variedad
de terrenos en que esta colaboración puede desarrollarse
fue un tercer factor para la selección. Tomando este factor
en consideración, los proyectos que se muestran corresponden
a distintas ramas: arquitectura, urbanismo, paisajismo, remodelación
urbana. Finalmente, nos ocupamos de que, también desde
el punto de vista de los autores, la selección fuera variada.
Los proyectos abarcan desde la actuación del arquitecto
estrella hasta la del arquitecto municipal, que se pierde en el
anonimato de un equipo de planeamiento urbanístico. En
cuanto a los artistas, encontramos desde un proyecto que recoge
la intervención de un artista histórico como es
Dan Flavin, hasta una artista joven, apenas en la mitad de su
carrera, como Fernanda Fragateiro.
Para introducir el catálogo de este proyecto que culminó
con su presentación en la Sala Jorge Vieira de Lisboa,
invitamos a Luis Fernández-Galiano, profesor de la Escuela
Técnica Superior de Arquitectura de Madrid y director de
la revista Arquitectura Viva, a Mark Wigley, teórico de
la arquitectura y profesor de la Universidad de Princeton y, finalmente,
a Luis Enguita, co-comisario de la muestra.