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Línia de la Verneda
(Línea de la Verneda)
Architectos:
Office of Architectural Services, Municipality of Barcelona
            Equipo redactor del proyecto técnico:
            
María Luisa Aguado, arquitecta
            Alicia Calmell, arquitecta técnica
            Iñigo Ugarte, Sònia Dalet, Susana Céspedes, estudiantes de arquitectura

Artista:
Francesc Torres
Localización y fecha de ejecución: Barcelona, España, 1999

El barrio de La Verneda se halla situado dentro de la zona que constituía antiguamente el pueblo de Sant Martí de Provençals, uno de los municipios independientes incorporados al término municipal de Barcelona cuando, hace aproximadamente cien años, se emprendió el ensanche de la ciudad.

   
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La Verneda era entonces un barrio de Sant Martí. Se encuentra en la parte noreste del término municipal de la actual Barcelona, cuyo límite, marcado por el río Besós, coincide con el del barrio. Tradicionalmente ha sido un barrio obrero, característica que pervive en la actualidad.

El Carrer de Guipúscoa en la Verneda, originalmente una de las vías extremadamente transitadas de acceso a la ciudad, deja de ser ruta de penetración directa cuando se crea el cinturón de circunvalación de Barcelona. La finalidad de la intervención del equipo de la Dirección de Servicios de Arquitectura del Ayuntamiento fue recuperar ese espacio para uso peatonal, a la vez que se creaban nuevas estaciones de metro que favorecen la comunicación con el centro de la ciudad. De este modo, la antigua vía de acceso rápido se convierte en un paseo central de más de un kilómetro de longitud, retomando para uso de los vecinos de la Verneda un espacio que les era propio.

En el contexto de los trabajos de remodelación llevados a cabo por el equipo de arquitectos municipales de Barcelona, el escultor Francesc Torres realizó la obra "Línia de la Verneda" situada en la nueva rambla de la calle Guipúscoa, entre las calles de Bac de Roda y Extremadura. El carácter de la propuesta escultórica hace énfasis sobre la linealidad del ámbito físico que la acoge. Utilizando como materiales piezas de acero inoxidable, hormigón armado y resinas, se ha creado un segmento marcado en sus extremos por las letras A y B. Fragmentado por las calles perpendiculares, este segmento cubre la longitud de la rambla en una diagonal de ángulo muy suave respecto del trazado de la calle Guipúscoa. La solución formal consiste en una línea sinuosa en el plano vertical, de 27,5 cm de anchura, que surge tridimensionalmente del asfalto en cada tramo de rambla, levantándose y volviendo a sumergirse como si se ocultara a veces en el subsuelo del paseo.

La vista de pájaro del segmento es de una linealidad absoluta, mientras que a nivel del suelo posee una calidad tridimensional, maleable y casi orgánica, que contradice su naturaleza y punto de partida geométricos. Es aquí donde se encuentra la metáfora y estrategia narrativa de la obra que puede leerse como una representación del transcurso de la vida individual y/o de la historia colectiva de una comunidad. La historia se escribe en línea recta a pesar de que transcurre de una manera mucho menos cartesiana, menos controlable, menos previsible y a veces oculta. Se subraya así la contradicción de base entre los acontecimientos históricos y su escritura, entre el hecho y su transformación en Historia. Lo mismo sucede en la vida de toda persona o en la existencia en el tiempo de toda una comunidad. En los segmentos de la línea se leerán unos textos que relatarán, de manera concisa, hechos históricos tanto épicos como cotidianos sucedidos en Sant Marti de Provençals en sus mil años de historia trazable.